martes 31 de marzo de 2009

Dedicatoria... Por las personas anónimas

Llevo una temporada mal en cuerpo y alma. La gente de mi alrededor lo sabe, alguna lo intuye... otras sencillamente lo ignorarán para siempre. No es un caso perdido, pero es una etapa difícil de superar. Esas fuerzas de juventud que ahora me faltan, noto como poco a poco las voy visualizando, cerquita de mi persona. Y hoy quiero dedicarle el post del blog a varias personas que me están ayudando... Algunas son perfectamente conscientes de lo que están haciendo y de por qué lo hacen... Otras, sencillamente, son personas maravillosas:

El otro día una persona que no significaba nada para mí (sólo un compañero de clase) me hizo reír a carcajada limpia, hasta que me saltaron las lágrimas y no las confundí con dolor, eran de alegría, de júbilo, sentí que por un momento respiraba de verdad. Me vió coger el teléfono, me oyó hablar, y desde que lo colgué y él vió mi cara no paró de hacerme reír. No me dió opción. Luchó contra todo lo que sentía y, sin importar nada más que ese momento, se centró en mi persona y no dejó que en ningún momento bajase la sonrisa de mis labios. Y a última hora de la noche volví a sonreír, recordando lo felíz que me había hecho con tan poco...

Nunca lo leerás, pero yo te estaré siempre agradecida...

lunes 9 de marzo de 2009

Un poco de inspiración...


El otro día fuí, en Santiago, a la firma de libros de Laura Gallego. Recibí una pequeña inspiración al hablar con ella. Fué un momento, unas palabras, una par de consejos y en mi camino hacia la ilusión se abrió un sendero de luz tenue, pero presente...

Tenía unas ganas tremendas de escribir. Todas las ideas estaban allí, en mi cabeza, esperando a ser ordenadas y escritas. Pero llegué a casa y las había olvidado todas.

Cuando entré en casa y cerré la puerta me encontré sola en mi habitación. Fue cuando dejé salir todo lo que tenía dentro y me di cuenta de que aún tenía que sacar otras ideas de mi cabeza antes que ponerme a escribir. Fue cuando llegó el momento de ponerme a pensar cuando ya no tenía sitio para nada más. El aire estaba lleno de mis pensamientos y ninguno era bonito, ninguna idea bella. Sólo tristeza.

Quizás cuando logre poner en orden todo lo que tengo sea cuando pueda recuperar ese momento de inspiración y retomar una camino claro, en este recorrido de oscuridad que no me está sirviendo más que para anular mi mente.

Me siento fuerte para seguir. Olvidaré lo malo y recuperaré todo lo que quiero, hasta la ilusión...