sábado 27 de febrero de 2010

Estatua de hielo

La habitación está vacía y silenciosa. La claridad se filtra a través de los muros translúcidos acristalados de las frías paredes. Desprenden un vaho frío que traspasa la piel. A lo alto un cielo nublado. No llueve. Tampoco puede hacer viento, pero la brisa helada recorre la estancia como un fantasma, sigiloso.

Inmóvil se alza la estatua, helada por el tiempo. Sus ojos miran hacia el infinito, congelados, no pueden ver. La piel de sus manos parece escamada. Su cuerpo está rígido, como la más dura de las rocas, no puede sentir. Puedo notar el palpitar de mi corazón cuando todo oscurece y parece que la pierdo de vista. Me acerco sin miedo y la miro con tristeza. Puedo recordar una sonrisa que está borrada de sus labios. Le hablo, pero no me escucha. No parece si quiera oírme. Le cojo la mano y la noto fría. Un relámpago de luz atraviesa el cielo pero la estatua sigue quieta. Acerco mis labios a sus oídos para hacerle reaccionar, pero no hay respuesta. Frases que una vez significaron todo se desvanecen de la estancia, sin tan siquiera repetirse por las paredes. El pecho no se mueve. Dejo de respirar y no escucho nada. Insisto en un tono de voz más alto. Nada. Coloco mis manos sobre su pecho, que me abrasa. El frío me invade el cuerpo, llegando hasta mi alma. Grito de dolor y caigo de rodillas al suelo. Intento repetir las palabras que tanto tiempo atrás le había oído decir: “Recuerda…”. Mis palabras no son suficientes. Cuanto más alzo los ojos, más creo ver los suyos. Se mueven. Me miran. Son fríos. Llenos de miedo. Veo consumida mi alma a sus pies, como si un espejo me mostrase tal cual soy. Y lloro. Aparto la mirada de esos ojos que me muestran la realidad, y solo se oyen sollozos. Una promesa me hizo entrar en aquel lugar. Algo mucho más grande que aquellos muros de hielo de los cuales no alcanzaba la vista el final. No hay puertas por donde salir, pero nunca decidiría dejarlo allí solo. Me levanto con fuerza, con rabia y me fundo en un abrazo que me hace gritar de dolor, de espanto, de angustia. Miles de imágenes pasan por mi mente. Algunas me las recuerda él, otras se las recuerdo yo. Me hace demasiado daño el hielo en mi piel desnuda, pero todos los rincones de su cuerpo se me clavan en el mío, en el pecho, en las piernas. Mis brazos le golpean con fuerza y noto su dolor. “Perdóname…”, lloro. Y creo perder el sentido cuando el dolor ya es insufrible. Mi piel se torna roja por un momento y mis labios morados. No puedo dejar de llorar y mis ojos se pierden en el cielo, cuando empiezan a deslizarse las gotas de agua. Y al fin vuelo a oír su voz.

Percibo su mirada, desde esos ojos que me ven tal y como soy. Me dejo caer y sus brazos me sujetan del cuello a mis caderas. Ya no duele. Pero no tengo fuerzas para decirle por qué estoy allí. Me dejo besar y vuelve el calor a mi cuerpo. Me tumba sobre su pecho y me acaricia el pelo. Sólo una sonrisa. Sólo unos ojos que me miran, atravesando mi ser, diciendo lo que ningún idioma puede expresar. Creo caer dormida, entre unas sábanas de nubes, llenas de luz y caricias. Y en el silencio escucho un latir de un corazón que ha dejado de estar helado.

-Te lo prometo…

jueves 31 de diciembre de 2009

Make a wish….

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Felices fiestas a todas y todos!!!! :D

martes 29 de diciembre de 2009

Regalitos de Navidad…

A raíz de un proyecto que pensé empezar hace una temporada, decidí que estas Navidades les iba a regalar a Juanje y a Paulita estas cajitas pintadas a mano con fotos de las películas de la saga Crepúsculo y de AVATAR. Pero, como de costumbre, lo hice a última hora, deprisa y corriendo… y para ser las primeras que hago no me disgustó el resultado :)

cajitasNo se aprecia en la foto, pero tiene algún motivo dibujado en los lados de las cajitas, y la negra está forrada de tela aterciopelada.

Por no decir que acabé montándola en mi casa… y en casa de esta gente, que no se me daban secado a tiempo para ponerlas debajo del árbol…

Así tuvieron un detallito mío hecho a mano. La intención es lo que cuenta :D

domingo 6 de septiembre de 2009

Proyecto...

Hace unos dias me desperté por la mañana sin saber dónde me encontraba. Fué una sensación extraña, de desorientación, de miedo. Pero no me encontraba sola. Había soñado con el parahíso, y había bebido de la fuente de la felicidad... Una miel en los labios me devolvió a la realidad, la realidad hecha fantasía y un roce me hizo sonreír...

Demasiadas experiencias nuevas para mí me han hecho comprender que quiero desarrollar un proyecto que llevo en el corazón durante muchos años, pero que la mente no quiso dejar salir porque creía no estar preparada para ello. Ahora me doy cuenta de que lo quiero hacer, de que algo dentro de mí me anima a ver las imágenes que tanto tiempo había querido expresar en palabras... Por qué expresar en palabras lo que quiero contar en imágenes?
He pensado en sumergirme en un trabajo personal y real... Pero necesitaré ayuda... porque es demasiado fuerte, y quiere ser algo delicado... porque no tengo experiencia y voy a necesitar consejo. De alguna manera quiero decirlo antes de hacerlo porque soy consciente de que necesito haber expresado mi decisión para poder obligarme a seguir adelante.

El otro día me dieron unos buenos consejos: Disfruta de lo que tienes al máximo, inspírate para sacar lo mejor de tí, toma la decisión que tu creas acertada y llévala hasta el final, vuélcate en la creatividad que tienes y sumérgete en ella, y pide las cosas con una sonrisa, sin exigir demasiado... y aunque ninguno de estos consejos se refieren a lo que aquí os cuento los he convertido en un proyecto que tengo ganas de desarrollar e intentaré que empiece a dar frutos pronto...

Os dejo estas imágenes, que para mí significan tanto... Son mis imprescindibles... Aunque faltan cosas muy importantes... Todas estas imágenes tienen algo en común... Y de ellas surgirá lo que más deseo expresar... Tengo miedo de no conseguirlo, pero decirlo es una manera de asimilar que deseo empezar esto. De empezar algo que surgió hace muchos años y que aún no ha acabado...

jueves 27 de agosto de 2009

En un día cualquiera...

¿Sabes qué día es hoy?

Es un día cualquiera, me respondes. Es un día nublado que algún año antes fue soleado. ¿Quién sabe? Ya no lo recuerdo. Pero, ¿sabes una cosa? Me pregunto si por ser el día de hoy un día nublado, podría ser más soleado que el del año pasado, aunque fuera día de playa... No lo recuerdo. Sólo recuerdo una cosa, en un día cualquiera pasó algo...

¿Sabes por qué recuerdo este día?

No lo sé, me respondes. Recuerdo que ese día cualquiera pasó algo que nunca podré olvidar... Porque los recuerdos son mi ilusión del mañana, lo que me empuja a seguir adelante, las fotos de la memoria... Los sentimientos que pueden volver a florecer y los detalles que pueden volver a surgir, de la nada...

¿Sabes por qué fué tan importante ese día?

Quizás porque fué bonito... ,dudas. ¡Claro que fué bonito! Pero no fué un día de playa, si no de bosque. Sonrío y me miras. Ves un reflejo en mis ojos y te veo sonreír... La risa... Un día con muchas risas... Un día sin poder dormir, un día sin poder creer, un día de palabras y al final un día con lágrimas... Porque un día cualquiera la felicidad fué felicidad con dolor...

¿Sabes qué pasó ese día?

Ahora lo recuerdo... me dices agachando la cabeza. Puedo notar tu respiración y un suspiro. Puedo notar una sonrisa y te agarro los brazos. Me lloras y levantas la vista porque yo también estoy llorando... Lloro contigo por un placer escondido... En un día cualquiera... Y me abrazas...

¿Sabes por qué te lo recuerdo?

Porque está pasando de nuevo..., ahora ya no dudas. En la oscuridad de este día nublado que se hizo noche... En un lugar cualquiera, en un día cualquiera, en un momento cualquiera... Te olvidaste de todo... Y me dijiste, olvídate de todo y no pienses en nada... Y me dejé llevar a otro mundo...

Porque quieres que vuelva a pasar... por eso me lo recuerdas... no sé si podrá ser... tengo miedo de que no sea tan bonito si vuelve a pasar... Y yo lloro de verdad.

Perdona si no querías que te lo recordara, me disculpo y me entierro en tu pecho... pero me coges y haces que te mire, entre lágrimas que no quiero enseñarte. Tú ya no lloras, te acercas a mi oído y me guías hasta tí... susurrando...

¿Sabes qué día es hoy?

Un día cualquiera...

jueves 23 de julio de 2009

Taller en blanco...

Y colorín colorado el cuento empezó de nuevo... Volví con ganas, llena de ilusión, cargada con más materiales, de libros, y de una lista de mails que parecía interminable cuando los estaba pasando, :) . Las fotos fueron llegando más tarde, con las aceptaciones del facebook, y los blogs... Y más tarde las ganas de crear proyectos y de volver a dibujar. Y con dos días maravillosos a mi regreso que me inspiraron una felicidad que no puedo explicar con palabras. Aunque sí puedo decir que la playa ayudó mucho, y la noche llena de estrellas...                                                                DSC00440

Nada necesita explicación ahora. Sólo que he conocido a gente maravillosa y que he aprendido muchísimo de Don Emilio Urberuaga, gran maestro y compañero de chapuzas personales, jejeje. Que lo hemos querido durante una semana y compartido con él risas en la Plaza Mayor todas las noches. Que he aprendido un montón y que pienso volver a matricularme para el año que viene. DSC00504

Que me sentí como una niña cuando llegué, con los nervios a flor de piel, a la habitación del colegio mayor y me pasé horas hablando por teléfono porque no podía dormirme, pero cuando llegué al museo, me sentí como en mi casa. Rafa y Nati, qué maravillosas personas que desde el primer momento nos hicieron sentir parte de todo. Y Emilio, que nos inspiraba familiaridad. Una semana llena de buen rollo y de unos pedazo de artistas que me hicieron sentir la "pequeña" del grupo, jajajaja. Pero es que era cierto, la inexperta por lo menos lo era... Sólo de entrar en OLETUM y no saber para donde mirar, la tarjeta de crédito tembló. Ir a comprar materiales a las tiendas de bellas artes y querer llevarme todo lo que había...

Las tres frases de la semana fueron:

- ¿Eres de Galicia, no? (Se me nota eh??)

- ¿Y a qué te dedicas? (Estudio Física)

- ¿Pero tú qué haces aquí? (jajajajaja)

Luego querían saber toda mi vida y mis dotes jajajajaja. Tronchante, de verdad. No se lo creían... Las actividades nocturnas estuvieron muy bien, conociendo Valladolid y sus terracitas jijijiji, y el fantasma de la abuela de Zorrilla... La Nicolasa!!!! jajajajaja. Qué fuerte las caras que poníamos, o ver la película de la petarda de Marla... En fin, que fantástico todo. DSC00508Y el tiempo acompañó, claro que sí. Un solazo... Y me cojó colorcillo y todo jejeje. Fueron muy atentos siempre con nosotros y nos ofrecieron de todo... Es que disfruté como una enana y me hubiera quedado las otras dos semanas de taller... que yo creo que no nos despedimos al final porque nos daba pena. Si cuando fuí a comprar los recuerdos para la gente entré en una tienda de cómics y la señora era de Pontevedra y le caí en gracia, jajaja. Descubrí una de cosas...  Cuando me subí al tren de vuelta, después de tener una cena estupenda, me dió pena... La próxima vez me quedo todo el finde... Valladolid ha sabido hacerme recordar la importancia de las cosas... Y he vuelto para descubrir que sí, que todo vale la pena...

jueves 9 de julio de 2009

A ilustrarme...

Preparando el viaje a Valladolid... Comprando materiales, billetes, haciendo maleta... y cargándola de Todas las cosas que tengo que pensar... y de mucho papEl que colorear...

No me llega el domingo. CoGeré el bus que me lleva a Valladolid, una ciudad que me inspira sentimientOs encontrados... Sabía que alguna vez tendía que enfrentarme a algo así y creo que ahora es el Momento. Sé que voy a disfrutar, pero sé que también voy a explotar, en todos los sentidos. Sé que me van a ayudar a que renazca la Ilusión del "taller en blanco", y que voy a hacer dibujos para cada una de las personas en las que pensaré estando allí... Pero la solEdad del viaje me va a dejar ordenar todos esos pensamientos que cada vez tienen más sentido. Y algo que una vez se fué debe regresar en este viaje, renacer a la noche, cuando suba al tren de vuelta... Todo empezó en un tren y en la ventana de un bus... si no lo hace es posible que lo haya hecho en vano... Algunos cuentos de haDas acaban mal... LO sé...

El libro deseado...

Hace tiempo que buscaba un libro que leer. No sabía cual era. Buscaba sin cesar por las librerías pero nunca encontraba lo que yo quería. Ningún libro me decía "me has encontrado" y yo me iba decepcionada a casa y cogía el libro que tenía al lado de la cama, el que tenía que acabar de leer. Me gustaba, sí, pero yo seguía buscando sin cesar "el libro deseado" y él se me resistía. Y poco a poco, cuando fuí llegando al final del libro que tenía que acabar de leer me decía "me gusta bastante... tiene algo, al final me está resultando un cuento fantástico" pero en los últimos capítulos mi corazón dió un vuelco y me pedía a mí misma que no se acabase nunca, no terminar de leerlo... pero quería saber qué pasaría, mi corazón lo pedía a gritos. Y pasó lo que yo me temí. "Los unicornios nunca vuelven"... y lloré cuando cerré las pastas del libro... porque era ese mismo libro el que había estado buscando y del cual no quise ver su brillo especial... Una historia que acababa mal... Un ángel, un cuervo, y un unicornio... Mi libro deseado...

 

"-¡No te vayas, no quiero que te vayas...!

-Es que creceremos... Porque crecemos, nos vamos, y ya nunca, nunca más volveremos. Sólo yo estoy seguro de que volveré a por tí: porque tu  yo somos diferentes."

Paraíso Inhabitado, Ana María Matute

miércoles 1 de julio de 2009

Merluza Cocida...

merluza En aquel horrible sueño que tuve estaba en mi antigua casa, justamente en la cocina, donde siempre se producían las discusiones entre mis padres. De pequeña no pensaba que aquellos berrinches fueran verdaderamente discusiones, hasta que un día me encontré escondida en la oscuridad de la noche deseando que desaparecieran todos los objetos afilados de mi casa. Cualquier objeto contundente. Cualquier grito. Quería creer que no significarían nada, que simplemente eran riñas que tenían todos los padres. Pero un día, de esos de antes de que me llevaran al colegio, después de comer, se pusieron a discutir. Ese día la puerta de la cocina no se cerró del todo y yo no quise oír lo que gritaban. Pero oí a mi madre resistirse y, por el miedo, llamarme para ir a socorrerla. Me asusté y fuí a ver qué era lo que estaba pasando y le ví a él. Le vi agarrando a mi madre por las muñecas y empujarla contra la barra de la cocina , y en cuanto sintió mi presencia la soltó, con cara asustada, y quiso evitar mi mirada. Mi madre se agachó a acariciar mi pelo y a peinarme cuidadosamente, con los ojos llorosos y se fué en seguida porque no quería que yo la viese llorar. Los niños no somos tontos. Y mi padre se quedó en la cocina, bajo mi mirada, que no transmitía miedo ni sorpresa, como si quisiera hacerme sentir culpable de lo que yo había visto. Entonces, enfurecido, se acercó hacia mí y contemplé algo que jamás seré capaz de olvidar. Retrocedí unos pasos hacia la terraza y la puerta se cerró detrás de él y mi padre se desplomó en el suelo, con los ojos desorbitados, agitándose, sin dejar de mirarme. Sus ojos se habían convertido en unos ojos lagrimosos y negros que relucían translúcidamente como los de un pez muerto, y poco a poco ví su cuerpo retorcerse sobre sí mismo y agitarse cada vez más, hasta alcanzar la forma de una asquerosa merluza podrida que se deshacía, como se deshace el pescado en agua hirviendo. Sin dejar de mirarme, mi padre parecía gritar algo que yo era incapaz de oír, mientras abría sus mandíbulas, dejándome ver unos diente afilados. Así fué como mi padre se redujo a espinas, sin una sola pieza de carne y poco a poco se iba quedando estático, en el suelo, sin dejar de mirarme con esos ojos negros y opacos, sin esa luz que una vez habían tenido para mí, sin dejar de hacerme sentir culpable, como si el que le hubiese hecho convertirse en pescado podrido y echara el agua hirviendo por encima hubiese sido yo.

Para los niños... los que sufren...

los que no han podido

dejar de ser niños,

pero les han arrebatado la infancia.

martes 23 de junio de 2009

San Juan...

El bullicio de la playa y la intimidad del mar la hicieron sentirse sobrecogida por unos momentos. Miraba al fuego, concentrada en las llamas, sin poder pensar en nada. Sólo creía tener las llamas en el interior de su corazón, donde latían los sentimientos más sinceros e intensos. Se sentía en armonía, rodeada de calma. Sentada sobre la arena, sin poder quitar la mirada de las lenguas azuladas. Mientras oía el crujir de la madera ignoraba el resto del ruido. Sabía huir de lo que podía considerarse un día cualquiera para situarse en una noche especial. Iba sola, sin teléfono, sin nadie pendiente de su regreso aquella noche. Con sus deseos escritos secretamente en una hoja de papel doblado. Miró al cielo. Las estrellas brillaban con fuerza y el viento apartó el pelo de su cara. Entonces el fuego se avivó cuando tiró el papel a las llamas. Y algo surgió de la nada. Susurros de las olas llegaban a su mente. Escuchó en su interior el poema escrito mientras acariciaba las flores que pondría en agua para la mañana siguiente.

Entonces se sintió felíz, y antes de que pudiera levantarse de vuelta a su realidad, alguien la abrazó por la espalda y le besó en el cuello. Y entonces aquella noche empezó de verdad a ser mágica.

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Es en noches como ésta cuando uno se da cuenta de que lo realmente mágico es lo que uno realmente consigue deseándolo con toda su fuerza. Y que para lo que algunos consideran un rito profano y sin sentido otros lo convierten en un momento lleno de verdadera magia... Ahí está el sentido...

viernes 12 de junio de 2009

Ayer por la noche soñé con el bosque... y mis alas

Soñé que era de noche y que estaba recostada en la rama de un árbol intentando dormir, pero el agua de la lluvia caía con fuerza y no me dejaba descansar... Me sentía pesada y con peligro de caer y desde abajo el crujir de los árboles me decía que había algo esperando a que yo cayera... Entonces oí que me decías que no me preocupara, que sólo era lluvia y que me abrazarías para que pudiera dormir contigo...

Pero la realidad es que me desperté con el cielo cayendo sobre mi ventana... y hacía frío... y no había abrazos...

Sólo oí tus gritos... tu rabia y tu incomprensión. Y la esperanza se fué... quizás para nunca más volver. Quizás un final para un cuento que como siempre no acaba bien. Quizás una duda. Quizás un tiempo. Quizás Nunca Jamás...

Quiero decirte adiós... Adiós para siempre (y siempre es mucho tiempo). Me sumerjo en el lago, a curar mis heridas de cristales y sangre. Ya no espero nada... Ya nunca lo sabrás... Ni yo tampoco...

Padrino de mi vuelo... te perdiste ver mis alas...  Me las diste, me las quitaste y ahora yo las he recuperado...

Padrino de mi vuelo:

Y yo las veo tan bonitas desde aquí...

Ojalá se vean tan bonitas desde mi espalda...

Ojalá quisieras verlas...

miércoles 3 de junio de 2009

El deseo...

Abrió la puerta con las pocas fuerzas que le quedaban. El viaje había sido largo y aquella mole, forjada de hierro, que daba paso a la sala prohibida, en la que se encontraba, chilló contra el suelo de mármol negro, iluminado por una luz que provenía de alguna esquina de la sala y se proyectaba a pocos pasos de donde se encontraba. Caminó hasta el círculo blanco y la puerta se cerró a sus espaldas, silenciosamente, hasta acabar en un portazo siniestro que en ningún caso consiguió asustarla. Entonces una voz surgió de la nada y le dijo:

- Te he estado esperando.

- Y aquí estoy- respondió.

- Pensé que no tendrías valor de entrar.

- Me subestimas, como el resto.

Hubo un silencio incómodo. Ella miraba hacia el frente y no se paraba a fijarse en las sombras, pero no se encontraba sola. Aquel ser estaba en la estancia, sin dejarse ver. Su voz cambiaba de dirección a cada frase y ello le hacía estar desorientada. Pero no le importaba. Llevaba mucho tiempo desorientada hasta aquel momento, en el que se había decidido al fin.

- Debo entender que ya lo has pensado.

- He tenido tiempo- le contestó ella.

- ¿Tiempo dices?- rió- Las criaturas como tu no tienen noción real del tiempo. Sólo es una ilusión vagamente esperanzadora. Os aferráis a ella como a un tesoro, cuando sabéis que es un arma de doble filo. No lo controláis. No lo aprobecháis. Ni siquiera lo cuidáis. El tiempo es vuestro peor enemigo... En tu caso, es tu propio infierno.

Se sintió atacada. Una sensación horrible le sacudió el cuerpo. Empezó a encontrarse mal, pero en ningún momento se inmutó.

- Sé lo que vienes a buscar aquí- continuó la voz, que poco a poco parecía estar acercándose- Sé cual ha sido tu elección. Y debes de saber de antemano que no te la puedo dar. Yo no dicto todas las reglas.

- Pero tú me has llamado. He escuchado tu voz y aquí estoy.- le contestó, con tranquilidad, sosegada.

- Tus gritos se oían desde cualquier parte, donde te encontrases. Tus lágrimas llegaron a mis manos y tu llanto a mis oídos. Sé lo que quieres pero no puedo dártelo- repitió.

- Ni siquiera me has dado tiempo a pedírtelo. Me ofreciste un deseo a cambio de mi alma mientras me viste débil y ahora vengo a reclamártelo.

- Y precisamente por eso- gritó la voz- te digo que lo que vienes buscando no te lo puedo dar. Sé que deseas la muerte. Pero no eres lo suficientemente fuerte para acabar con tu vida. Te pueden los remordimientos...- rió- ¿De quién, pequeña?... ¿Qué harán esas personas que te echarán en falta? Los dejarás destrozados si te quedas conmigo... - ella apretó los labios y bajó la mirada.

- Sabes que nadie...- titubeó- nadie me recordará cuando no esté. Pero si piensas que es eso lo que vengo a pedirte estás muy equivocado.- La voz paró de reír y una respiración profunda le llegó desde la espalda... Entonces una mano áspera y mojada le recorrió los hombros y ella ahogó una exclamación en su garganta...

- Ah, ¿sí?- notó cómo ya no había eco en su voz, pues la tenía susurrándole al oído, provocándole un escalofrío amargo- Entonces ¿qué es lo que has pensado durante todo este tiempo? No hay equivocaciones esta vez. Es tu única oportunidad, pues sabes perfectamente que me servirás al acabar tus días y serás mía. Y realmente es una idea que me seduce bastante. Tengo grandes planes para tí... Pero sólo hay una opción para curar tus heridas, y esa decisión puede llegar a ser tu perdición, si no deseas correctamente...

Hubo un tiempo de silencio, y resignada soltó sus lágrimas, que cayeron al suelo de mármol...- ¿Y bien?- Cogió aire, respiró profundamente y se giró, mirando a la criatura abominable que tenía a sus espaldas, escondiendo todo el miedo que sintió en ese momento, en el que quiso huír de allí, pero recordó el dolor y la angustia, y una cara llegó a su mente e hizo que su corazón empezara a latir fuertemente, de manera alocada, haciéndole sentir náuseas y como si se le fuera a salir en corazón de su sitio. Le miró fijamente, sus ojos negros y profundos, acabado en rojo, se acercó más a su cara le dijo:

- He venido para pedirte mi deseo... A cambio de mi vida y mi alma. Salva a la gente a la que amo y llévate mis sentimientos contigo. Haz que me olvide de lo que es amar, de lo que es sufrir, del dolor. Líbrame de mis recuerdos y de todo lo que alguna vez haya podido sentir. Líbrame de cuanquier sensación... hasta de la felicidad, porque ya no me reconforta. A cambio de todo eso, líbrales del sufrimiento y hazme olvidar. A cambio de todo eso seré tu arma, tu guerrero de la muerte. Pero jamás permitas que les pase nada malo. Yo seré tu arma más fuerte y con ésto me librarás de mi pena...

Y en los ojos de la criatura se vislumbró una sorpresa más allá de lo que se pudiera imaginar. Una sensación que por un momento le hizo recordar que él mismo una vez había sido mortal y que aquella criaturita débil había formulado su deseo sin poder alterarlo, sin poder hacerle daño... La propia muchacha le inspiró respeto.

- Que así sea.

Y no notó nada. No sintió nada. No advirtió ningún tipo de sensación. Ni siquiera desagobio... Sólo oyó como la puerta se cerraba detrás de ella y una persona venía a abrazala, envuelta en lágrimas, diciendole:

- ¿Qué has hecho?

Y le abrazó. Pero ella no sintió nada... Ni si quiera se acordaba de quién era aquella persona. Su deseo había funcionado. Aquello era una manera de estar muerta.

domingo 24 de mayo de 2009

Amistad y realidad...

Ale y Ricardo

Algunas veces nos refugiamos en ilusiones que creemos que nunca se cumplirán, y aún así no desistimos en el empeño...

Cuando crees que el mundo puede venirse abajo aparece algo o alguien que te devuelve al mundo real...

Y así descubres que el mundo real es más emocionante, más intenso... Y descubres lo que realmente quieres, lo que estabas buscando... Lo que tienes a tu alcance y no te habías atrevido a tocar...

¿Por qué nos empeñamos en vendarnos el corazón?

Una vez me vendé el corazón, pero en el último momento alguien vino a despertarme, haciéndome sentir la persona más felíz del mundo...

lunes 20 de abril de 2009

Pacto de Amistad...

Hoy le voy a dedicar la entrada a Carlo Frabetti. Leyendo uno de sus fantásticos libros: "El libro infierno"; me encontré con un capítulo que evocó en mí una alegría inmensa, un alivio emocional básico... que mi vida necesitaba en ese momento. Necesitaba creer (y ser consciente) de que los razonamientos a los que mi mente llega en ocasiones de pánico y de desesperación son lógicos y tienen sentido. Porque desde hace tiempo nada tiene lógica ni significado alguno para mí. Quizás con el tiempo logre obtener ese orden que un día empecé con el armario, jejeje. Ahora sé que una parte muy importante de mis deseos son cosas razonables. Y la alegría, la empatía que sentí al leer este texto, no puedo expresarlo mejor de lo que lo podáis disfrutar vosotros mismos:

"...¿Cómo deberían ser las relaciones erótico-afectivas?

- Las relaciones erótico-afectivas... no deberían ser de ninguna manera preconcebida, puesto que cada relación ha de encontrar (ha de crear) su forma y su camino...

...- Bueno podría ser algo así como: puesto que hemos contraído juntos la fiebre amorosa, ayudémonos mutuamente a superarla, a evitar que sus delirios nos confundan y arrastren. Salvemos nuestro inflamado afecto de sus propios excesos, igual que se cuida de un niño impetuoso para que no se haga daño y pueda crecer fuerte y sano. Extrememos las cualidades propias de las amistades excelentes: sinceridad, lealtad, ayuda desinteresada, respeto a la identidad del otro, a su autonomía, a su intimidad... No alimentemos el afecto con la necesidad sino con la libertad. Luchemos juntos contra la posesividad, la dependencia, los celos. Desandemos juntos y con los ojos abiertos, el camino del incesto, yendo del erotismo a la fraternidad..."

Sencillamente magnífico... Como casi todo lo que hace este hombre.

domingo 5 de abril de 2009

Recuerdos...

Quien dijo que recordar era malo?

Quien dijo que recordar era triste?

Para mí los recuerdos son los reflejos de lo que un día fuí, sentí, pensé, viví, soñé... Desde hace poco siento como miles de recuerdos fluyen por mi mente. La mayor parte de esos recuerdos me hicieron llorar una vez, sufrir quizás... Sólo son momentos clasificados y almacenados en un gran armario lleno de cajas. Las solía tener bien ordenadas y colocadas, pero el otro día entré en el armario y descubrí que un gran soplo de viento había abierto todas las cajas y vaciado todos los recuerdos de su interior: pensamientos, imágenes, canciones, sensaciones almacenadas con mimo para que una simple corriente los descolocase de su sitio. Os lo podéis imaginar? Qué desastre! Con el tiempo que había pasado desde que coloqué los primeros recuerdos... Creo que desde antes de nacer!...Pero en ese momento no quise ordenarlos. No tenia ganas...

Durante varios días esperé sentada a la puerta del armario, pensando que quizás había sido una imaginación y no aceptando que todo estaba descolocado y que tendría que volver a verlo todo, a clasificarlo y a ordenarlo. Ya ni me acordaría de cosas que tenían que estar ahí. Tenía miedo de encontrar cosas que no quería ver. Pero un día me armé de valor, abrí de nuevo la puerta y entré dentro del armario. El Sol se colaba al interior e iluminaba las motas de polvo, como si estuviera rodeada de un montón de seres diminutos haciéndome compañía. Entonces empecé a trabajar. Encontré de todo allí dentro: mi primer regalo de reyes, la primera sonrisa de un bebé, un hada azul, una foto de dos, un peluche con un corazón, sonidos de delfines, una playa, un libro de cuentos, un sofá a oscuras, una mesa redonda, una piscina, un bosque, un puente, un cuadro, un cabezal de una cama, fotos de mucha gente junta, un beso, mil abrazos, mil palabras... veinte mil recuerdos felices... otros tantos amargos... una ventana mirando a la noche.

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Disfruté con cada recuerdo, con cada canción, con cada lugar. Me ví paseando por un camino lleno de árboles y pensé: "Esto ya lo he vivido"; Me vi en una playa y pensé: "Esto aún no lo he disfrutado"; Me imaginé haciendo cosas que nunca había hecho y pensé: "Estos son mis deseos, los que tengo que cumplir". Y pensando y ordenando terminé de colocar todo en su sitio y al salir del armario arranqué la puerta y la dejé al lado y sonreí porque en todo ese tiempo había aprendido de cosas que había visto y organizado mis deseos. Sonreí porque los recuerdos que más me gustaban se veían a simple vista desde fuera del armario y porque pensé que era el momento de salir y cumplir todos esos deseos que se habían quedado metidos en cajas. Pero los recuerdos malos estarían allí para guiarme y para sentir que hay cosas que no se pueden arreglar ni cambiar, pero que de todo mal recuerdo había ganado un pensamiento positivo. Entonces, cuando salí, empezó a nevar y pensé en tí y en que nunca habíamos visto la nieve juntos. Entonces le grité al cielo, al mar, a los delfines y el libro de cuentos se abrió por una página que recordaba: "Y la princesa se enfundó unos zapatos de metal y se marchó para recuperar aquello que había perdido". Entonces supe lo que tenía que hacer y salí de allí más felíz de lo que había sido en mi vida.

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Porque aunque uno no sabe nunca lo que se va a encontrar por el camino, la decisión de salir a luchar por la vida de uno mismo y por sus sueños fué la decisión más importante que había tomado hacía mucho tiempo.

martes 31 de marzo de 2009

Dedicatoria... Por las personas anónimas

Llevo una temporada mal en cuerpo y alma. La gente de mi alrededor lo sabe, alguna lo intuye... otras sencillamente lo ignorarán para siempre. No es un caso perdido, pero es una etapa difícil de superar. Esas fuerzas de juventud que ahora me faltan, noto como poco a poco las voy visualizando, cerquita de mi persona. Y hoy quiero dedicarle el post del blog a varias personas que me están ayudando... Algunas son perfectamente conscientes de lo que están haciendo y de por qué lo hacen... Otras, sencillamente, son personas maravillosas:

El otro día una persona que no significaba nada para mí (sólo un compañero de clase) me hizo reír a carcajada limpia, hasta que me saltaron las lágrimas y no las confundí con dolor, eran de alegría, de júbilo, sentí que por un momento respiraba de verdad. Me vió coger el teléfono, me oyó hablar, y desde que lo colgué y él vió mi cara no paró de hacerme reír. No me dió opción. Luchó contra todo lo que sentía y, sin importar nada más que ese momento, se centró en mi persona y no dejó que en ningún momento bajase la sonrisa de mis labios. Y a última hora de la noche volví a sonreír, recordando lo felíz que me había hecho con tan poco...

Nunca lo leerás, pero yo te estaré siempre agradecida...

lunes 9 de marzo de 2009

Un poco de inspiración...


El otro día fuí, en Santiago, a la firma de libros de Laura Gallego. Recibí una pequeña inspiración al hablar con ella. Fué un momento, unas palabras, una par de consejos y en mi camino hacia la ilusión se abrió un sendero de luz tenue, pero presente...

Tenía unas ganas tremendas de escribir. Todas las ideas estaban allí, en mi cabeza, esperando a ser ordenadas y escritas. Pero llegué a casa y las había olvidado todas.

Cuando entré en casa y cerré la puerta me encontré sola en mi habitación. Fue cuando dejé salir todo lo que tenía dentro y me di cuenta de que aún tenía que sacar otras ideas de mi cabeza antes que ponerme a escribir. Fue cuando llegó el momento de ponerme a pensar cuando ya no tenía sitio para nada más. El aire estaba lleno de mis pensamientos y ninguno era bonito, ninguna idea bella. Sólo tristeza.

Quizás cuando logre poner en orden todo lo que tengo sea cuando pueda recuperar ese momento de inspiración y retomar una camino claro, en este recorrido de oscuridad que no me está sirviendo más que para anular mi mente.

Me siento fuerte para seguir. Olvidaré lo malo y recuperaré todo lo que quiero, hasta la ilusión...


sábado 21 de febrero de 2009

Lo que hace la infancia...

El otro día hice un descubrimiento asombroso. No le interesaba a nadie saberlo. Ni siquiera a las personas a quien pensé que podrían darle una interpretación real.

Siempre he admitido que de pequeña me daban miedo las marionetas. Era algo que me erizaba los pelos de la piel, que me incitaba a echarme hacia atrás y a alejarme lo antes posible, cuando las veía por la televisión. Sin embargo, al llegar a la puerta del salón miraba al pasillo, oscuro, que tenía a mis espaldas y el sentimiento de escapar se convertía en una claustrofobia que me paralizaba de pies a cabeza. Era el momento en el que decidía asomarme al salón y ver la tele desde lejos. Luego me iba acercando poco a poco, forzándome a que ese miedo cediera... y empezó a convertirse en admiración. Porque las marionetas que veía son las que me gustaría saber hacer ahora.

Me apasiona Jim Henson. Es superior a mí. Adoro Los Teleñecos, Cristal Oscuro, Dentro del Laberinto, El Cuentacuentos, los Fraggle Rock, y seguiría diciendo más series, porque también me encantaban Los Aurones, de quien casi nadie de mi generación se acuerda. Pero hay escenas que me marcaron puntualmente toda mi vida, y sigo sin entender la razón.

Una marioneta sin cara, hecha de madera pulida, que pintaba un cuadro con unos colores vivos, al son de una música siniestra...

Un Aurón que caía en una charca y al ahogarse se convertía en un ser repugnante...

Y la última la he encontrado el otro día... Aunque sólo recuerdo las últimas escenas del capítulo...

¿Qué ví yo de pequeña que me atormentara tanto?

¿Y por qué ahora me fascinan las marionetas? Debía ser masoquista de aquella... jejeje

sábado 14 de febrero de 2009

Día Feliz...

Te he visto en la noche,

mirando hacia el cielo oscuro,

al otro lado, donde no podía sentirte.

Me he dormido sobre la arena,

junto al arrullo del mar,

al otro lado, donde no podía oírte.

Se ha despertado la tormenta,

pero yo seguía durmiendo,

y cuando desperté, te encontré a mi lado.

 

corazon

 

Te quiero!!

sábado 3 de enero de 2009

Al otro lado de la orilla...

Hay un monstruo que me espera al otro lado de la orilla, donde la marea parece tranquila, pero la oscuridad encoge el corazón más valiente. Paseo incesante, con mis pies rozando las aguas. Miro hacia tierra, donde alguien grita mi nombre. Al otro lado se cierra el cielo y un rayo ilumina una silueta negra, encrespada, en el horizonte. Ella me llama con más fuerza...

A un lado la vida, al otro la oscuridad... pero ella me llama con más fuerza. Y yo paseo, y seguiré paseando por la orilla, incesante, hasta que esa silueta se aleje y pueda entrar en el agua sin miedo a que venga a por mí.

Quizás algún día yo misma vaya a su encuentro. 

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