jueves 9 de julio de 2009

A ilustrarme...

Preparando el viaje a Valladolid... Comprando materiales, billetes, haciendo maleta... y cargándola de Todas las cosas que tengo que pensar... y de mucho papEl que colorear...

No me llega el domingo. CoGeré el bus que me lleva a Valladolid, una ciudad que me inspira sentimientOs encontrados... Sabía que alguna vez tendía que enfrentarme a algo así y creo que ahora es el Momento. Sé que voy a disfrutar, pero sé que también voy a explotar, en todos los sentidos. Sé que me van a ayudar a que renazca la Ilusión del "taller en blanco", y que voy a hacer dibujos para cada una de las personas en las que pensaré estando allí... Pero la solEdad del viaje me va a dejar ordenar todos esos pensamientos que cada vez tienen más sentido. Y algo que una vez se fué debe regresar en este viaje, renacer a la noche, cuando suba al tren de vuelta... Todo empezó en un tren y en la ventana de un bus... si no lo hace es posible que lo haya hecho en vano... Algunos cuentos de haDas acaban mal... LO sé...

El libro deseado...

Hace tiempo que buscaba un libro que leer. No sabía cual era. Buscaba sin cesar por las librerías pero nunca encontraba lo que yo quería. Ningún libro me decía "me has encontrado" y yo me iba decepcionada a casa y cogía el libro que tenía al lado de la cama, el que tenía que acabar de leer. Me gustaba, sí, pero yo seguía buscando sin cesar "el libro deseado" y él se me resistía. Y poco a poco, cuando fuí llegando al final del libro que tenía que acabar de leer me decía "me gusta bastante... tiene algo, al final me está resultando un cuento fantástico" pero en los últimos capítulos mi corazón dió un vuelco y me pedía a mí misma que no se acabase nunca, no terminar de leerlo... pero quería saber qué pasaría, mi corazón lo pedía a gritos. Y pasó lo que yo me temí. "Los unicornios nunca vuelven"... y lloré cuando cerré las pastas del libro... porque era ese mismo libro el que había estado buscando y del cual no quise ver su brillo especial... Una historia que acababa mal... Un ángel, un cuervo, y un unicornio... Mi libro deseado...

 

"-¡No te vayas, no quiero que te vayas...!

-Es que creceremos... Porque crecemos, nos vamos, y ya nunca, nunca más volveremos. Sólo yo estoy seguro de que volveré a por tí: porque tu  yo somos diferentes."

Paraíso Inhabitado, Ana María Matute

miércoles 1 de julio de 2009

Merluza Cocida...

merluza En aquel horrible sueño que tuve estaba en mi antigua casa, justamente en la cocina, donde siempre se producían las discusiones entre mis padres. De pequeña no pensaba que aquellos berrinches fueran verdaderamente discusiones, hasta que un día me encontré escondida en la oscuridad de la noche deseando que desaparecieran todos los objetos afilados de mi casa. Cualquier objeto contundente. Cualquier grito. Quería creer que no significarían nada, que simplemente eran riñas que tenían todos los padres. Pero un día, de esos de antes de que me llevaran al colegio, después de comer, se pusieron a discutir. Ese día la puerta de la cocina no se cerró del todo y yo no quise oír lo que gritaban. Pero oí a mi madre resistirse y, por el miedo, llamarme para ir a socorrerla. Me asusté y fuí a ver qué era lo que estaba pasando y le ví a él. Le vi agarrando a mi madre por las muñecas y empujarla contra la barra de la cocina , y en cuanto sintió mi presencia la soltó, con cara asustada, y quiso evitar mi mirada. Mi madre se agachó a acariciar mi pelo y a peinarme cuidadosamente, con los ojos llorosos y se fué en seguida porque no quería que yo la viese llorar. Los niños no somos tontos. Y mi padre se quedó en la cocina, bajo mi mirada, que no transmitía miedo ni sorpresa, como si quisiera hacerme sentir culpable de lo que yo había visto. Entonces, enfurecido, se acercó hacia mí y contemplé algo que jamás seré capaz de olvidar. Retrocedí unos pasos hacia la terraza y la puerta se cerró detrás de él y mi padre se desplomó en el suelo, con los ojos desorbitados, agitándose, sin dejar de mirarme. Sus ojos se habían convertido en unos ojos lagrimosos y negros que relucían translúcidamente como los de un pez muerto, y poco a poco ví su cuerpo retorcerse sobre sí mismo y agitarse cada vez más, hasta alcanzar la forma de una asquerosa merluza podrida que se deshacía, como se deshace el pescado en agua hirviendo. Sin dejar de mirarme, mi padre parecía gritar algo que yo era incapaz de oír, mientras abría sus mandíbulas, dejándome ver unos diente afilados. Así fué como mi padre se redujo a espinas, sin una sola pieza de carne y poco a poco se iba quedando estático, en el suelo, sin dejar de mirarme con esos ojos negros y opacos, sin esa luz que una vez habían tenido para mí, sin dejar de hacerme sentir culpable, como si el que le hubiese hecho convertirse en pescado podrido y echara el agua hirviendo por encima hubiese sido yo.

Para los niños... los que sufren...

los que no han podido

dejar de ser niños,

pero les han arrebatado la infancia.

martes 23 de junio de 2009

San Juan...

El bullicio de la playa y la intimidad del mar la hicieron sentirse sobrecogida por unos momentos. Miraba al fuego, concentrada en las llamas, sin poder pensar en nada. Sólo creía tener las llamas en el interior de su corazón, donde latían los sentimientos más sinceros e intensos. Se sentía en armonía, rodeada de calma. Sentada sobre la arena, sin poder quitar la mirada de las lenguas azuladas. Mientras oía el crujir de la madera ignoraba el resto del ruido. Sabía huir de lo que podía considerarse un día cualquiera para situarse en una noche especial. Iba sola, sin teléfono, sin nadie pendiente de su regreso aquella noche. Con sus deseos escritos secretamente en una hoja de papel doblado. Miró al cielo. Las estrellas brillaban con fuerza y el viento apartó el pelo de su cara. Entonces el fuego se avivó cuando tiró el papel a las llamas. Y algo surgió de la nada. Susurros de las olas llegaban a su mente. Escuchó en su interior el poema escrito mientras acariciaba las flores que pondría en agua para la mañana siguiente.

Entonces se sintió felíz, y antes de que pudiera levantarse de vuelta a su realidad, alguien la abrazó por la espalda y le besó en el cuello. Y entonces aquella noche empezó de verdad a ser mágica.

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Es en noches como ésta cuando uno se da cuenta de que lo realmente mágico es lo que uno realmente consigue deseándolo con toda su fuerza. Y que para lo que algunos consideran un rito profano y sin sentido otros lo convierten en un momento lleno de verdadera magia... Ahí está el sentido...

viernes 12 de junio de 2009

Ayer por la noche soñé con el bosque... y mis alas

Soñé que era de noche y que estaba recostada en la rama de un árbol intentando dormir, pero el agua de la lluvia caía con fuerza y no me dejaba descansar... Me sentía pesada y con peligro de caer y desde abajo el crujir de los árboles me decía que había algo esperando a que yo cayera... Entonces oí que me decías que no me preocupara, que sólo era lluvia y que me abrazarías para que pudiera dormir contigo...

Pero la realidad es que me desperté con el cielo cayendo sobre mi ventana... y hacía frío... y no había abrazos...

Sólo oí tus gritos... tu rabia y tu incomprensión. Y la esperanza se fué... quizás para nunca más volver. Quizás un final para un cuento que como siempre no acaba bien. Quizás una duda. Quizás un tiempo. Quizás Nunca Jamás...

Quiero decirte adiós... Adiós para siempre (y siempre es mucho tiempo). Me sumerjo en el lago, a curar mis heridas de cristales y sangre. Ya no espero nada... Ya nunca lo sabrás... Ni yo tampoco...

Padrino de mi vuelo... te perdiste ver mis alas...  Me las diste, me las quitaste y ahora yo las he recuperado...

Padrino de mi vuelo:

Y yo las veo tan bonitas desde aquí...

Ojalá se vean tan bonitas desde mi espalda...

Ojalá quisieras verlas...

miércoles 3 de junio de 2009

El deseo...

Abrió la puerta con las pocas fuerzas que le quedaban. El viaje había sido largo y aquella mole, forjada de hierro, que daba paso a la sala prohibida, en la que se encontraba, chilló contra el suelo de mármol negro, iluminado por una luz que provenía de alguna esquina de la sala y se proyectaba a pocos pasos de donde se encontraba. Caminó hasta el círculo blanco y la puerta se cerró a sus espaldas, silenciosamente, hasta acabar en un portazo siniestro que en ningún caso consiguió asustarla. Entonces una voz surgió de la nada y le dijo:

- Te he estado esperando.

- Y aquí estoy- respondió.

- Pensé que no tendrías valor de entrar.

- Me subestimas, como el resto.

Hubo un silencio incómodo. Ella miraba hacia el frente y no se paraba a fijarse en las sombras, pero no se encontraba sola. Aquel ser estaba en la estancia, sin dejarse ver. Su voz cambiaba de dirección a cada frase y ello le hacía estar desorientada. Pero no le importaba. Llevaba mucho tiempo desorientada hasta aquel momento, en el que se había decidido al fin.

- Debo entender que ya lo has pensado.

- He tenido tiempo- le contestó ella.

- ¿Tiempo dices?- rió- Las criaturas como tu no tienen noción real del tiempo. Sólo es una ilusión vagamente esperanzadora. Os aferráis a ella como a un tesoro, cuando sabéis que es un arma de doble filo. No lo controláis. No lo aprobecháis. Ni siquiera lo cuidáis. El tiempo es vuestro peor enemigo... En tu caso, es tu propio infierno.

Se sintió atacada. Una sensación horrible le sacudió el cuerpo. Empezó a encontrarse mal, pero en ningún momento se inmutó.

- Sé lo que vienes a buscar aquí- continuó la voz, que poco a poco parecía estar acercándose- Sé cual ha sido tu elección. Y debes de saber de antemano que no te la puedo dar. Yo no dicto todas las reglas.

- Pero tú me has llamado. He escuchado tu voz y aquí estoy.- le contestó, con tranquilidad, sosegada.

- Tus gritos se oían desde cualquier parte, donde te encontrases. Tus lágrimas llegaron a mis manos y tu llanto a mis oídos. Sé lo que quieres pero no puedo dártelo- repitió.

- Ni siquiera me has dado tiempo a pedírtelo. Me ofreciste un deseo a cambio de mi alma mientras me viste débil y ahora vengo a reclamártelo.

- Y precisamente por eso- gritó la voz- te digo que lo que vienes buscando no te lo puedo dar. Sé que deseas la muerte. Pero no eres lo suficientemente fuerte para acabar con tu vida. Te pueden los remordimientos...- rió- ¿De quién, pequeña?... ¿Qué harán esas personas que te echarán en falta? Los dejarás destrozados si te quedas conmigo... - ella apretó los labios y bajó la mirada.

- Sabes que nadie...- titubeó- nadie me recordará cuando no esté. Pero si piensas que es eso lo que vengo a pedirte estás muy equivocado.- La voz paró de reír y una respiración profunda le llegó desde la espalda... Entonces una mano áspera y mojada le recorrió los hombros y ella ahogó una exclamación en su garganta...

- Ah, ¿sí?- notó cómo ya no había eco en su voz, pues la tenía susurrándole al oído, provocándole un escalofrío amargo- Entonces ¿qué es lo que has pensado durante todo este tiempo? No hay equivocaciones esta vez. Es tu única oportunidad, pues sabes perfectamente que me servirás al acabar tus días y serás mía. Y realmente es una idea que me seduce bastante. Tengo grandes planes para tí... Pero sólo hay una opción para curar tus heridas, y esa decisión puede llegar a ser tu perdición, si no deseas correctamente...

Hubo un tiempo de silencio, y resignada soltó sus lágrimas, que cayeron al suelo de mármol...- ¿Y bien?- Cogió aire, respiró profundamente y se giró, mirando a la criatura abominable que tenía a sus espaldas, escondiendo todo el miedo que sintió en ese momento, en el que quiso huír de allí, pero recordó el dolor y la angustia, y una cara llegó a su mente e hizo que su corazón empezara a latir fuertemente, de manera alocada, haciéndole sentir náuseas y como si se le fuera a salir en corazón de su sitio. Le miró fijamente, sus ojos negros y profundos, acabado en rojo, se acercó más a su cara le dijo:

- He venido para pedirte mi deseo... A cambio de mi vida y mi alma. Salva a la gente a la que amo y llévate mis sentimientos contigo. Haz que me olvide de lo que es amar, de lo que es sufrir, del dolor. Líbrame de mis recuerdos y de todo lo que alguna vez haya podido sentir. Líbrame de cuanquier sensación... hasta de la felicidad, porque ya no me reconforta. A cambio de todo eso, líbrales del sufrimiento y hazme olvidar. A cambio de todo eso seré tu arma, tu guerrero de la muerte. Pero jamás permitas que les pase nada malo. Yo seré tu arma más fuerte y con ésto me librarás de mi pena...

Y en los ojos de la criatura se vislumbró una sorpresa más allá de lo que se pudiera imaginar. Una sensación que por un momento le hizo recordar que él mismo una vez había sido mortal y que aquella criaturita débil había formulado su deseo sin poder alterarlo, sin poder hacerle daño... La propia muchacha le inspiró respeto.

- Que así sea.

Y no notó nada. No sintió nada. No advirtió ningún tipo de sensación. Ni siquiera desagobio... Sólo oyó como la puerta se cerraba detrás de ella y una persona venía a abrazala, envuelta en lágrimas, diciendole:

- ¿Qué has hecho?

Y le abrazó. Pero ella no sintió nada... Ni si quiera se acordaba de quién era aquella persona. Su deseo había funcionado. Aquello era una manera de estar muerta.

domingo 24 de mayo de 2009

Amistad y realidad...

Ale y Ricardo

Algunas veces nos refugiamos en ilusiones que creemos que nunca se cumplirán, y aún así no desistimos en el empeño...

Cuando crees que el mundo puede venirse abajo aparece algo o alguien que te devuelve al mundo real...

Y así descubres que el mundo real es más emocionante, más intenso... Y descubres lo que realmente quieres, lo que estabas buscando... Lo que tienes a tu alcance y no te habías atrevido a tocar...

¿Por qué nos empeñamos en vendarnos el corazón?

Una vez me vendé el corazón, pero en el último momento alguien vino a despertarme, haciéndome sentir la persona más felíz del mundo...

lunes 20 de abril de 2009

Pacto de Amistad...

Hoy le voy a dedicar la entrada a Carlo Frabetti. Leyendo uno de sus fantásticos libros: "El libro infierno"; me encontré con un capítulo que evocó en mí una alegría inmensa, un alivio emocional básico... que mi vida necesitaba en ese momento. Necesitaba creer (y ser consciente) de que los razonamientos a los que mi mente llega en ocasiones de pánico y de desesperación son lógicos y tienen sentido. Porque desde hace tiempo nada tiene lógica ni significado alguno para mí. Quizás con el tiempo logre obtener ese orden que un día empecé con el armario, jejeje. Ahora sé que una parte muy importante de mis deseos son cosas razonables. Y la alegría, la empatía que sentí al leer este texto, no puedo expresarlo mejor de lo que lo podáis disfrutar vosotros mismos:

"...¿Cómo deberían ser las relaciones erótico-afectivas?

- Las relaciones erótico-afectivas... no deberían ser de ninguna manera preconcebida, puesto que cada relación ha de encontrar (ha de crear) su forma y su camino...

...- Bueno podría ser algo así como: puesto que hemos contraído juntos la fiebre amorosa, ayudémonos mutuamente a superarla, a evitar que sus delirios nos confundan y arrastren. Salvemos nuestro inflamado afecto de sus propios excesos, igual que se cuida de un niño impetuoso para que no se haga daño y pueda crecer fuerte y sano. Extrememos las cualidades propias de las amistades excelentes: sinceridad, lealtad, ayuda desinteresada, respeto a la identidad del otro, a su autonomía, a su intimidad... No alimentemos el afecto con la necesidad sino con la libertad. Luchemos juntos contra la posesividad, la dependencia, los celos. Desandemos juntos y con los ojos abiertos, el camino del incesto, yendo del erotismo a la fraternidad..."

Sencillamente magnífico... Como casi todo lo que hace este hombre.

domingo 5 de abril de 2009

Recuerdos...

Quien dijo que recordar era malo?

Quien dijo que recordar era triste?

Para mí los recuerdos son los reflejos de lo que un día fuí, sentí, pensé, viví, soñé... Desde hace poco siento como miles de recuerdos fluyen por mi mente. La mayor parte de esos recuerdos me hicieron llorar una vez, sufrir quizás... Sólo son momentos clasificados y almacenados en un gran armario lleno de cajas. Las solía tener bien ordenadas y colocadas, pero el otro día entré en el armario y descubrí que un gran soplo de viento había abierto todas las cajas y vaciado todos los recuerdos de su interior: pensamientos, imágenes, canciones, sensaciones almacenadas con mimo para que una simple corriente los descolocase de su sitio. Os lo podéis imaginar? Qué desastre! Con el tiempo que había pasado desde que coloqué los primeros recuerdos... Creo que desde antes de nacer!...Pero en ese momento no quise ordenarlos. No tenia ganas...

Durante varios días esperé sentada a la puerta del armario, pensando que quizás había sido una imaginación y no aceptando que todo estaba descolocado y que tendría que volver a verlo todo, a clasificarlo y a ordenarlo. Ya ni me acordaría de cosas que tenían que estar ahí. Tenía miedo de encontrar cosas que no quería ver. Pero un día me armé de valor, abrí de nuevo la puerta y entré dentro del armario. El Sol se colaba al interior e iluminaba las motas de polvo, como si estuviera rodeada de un montón de seres diminutos haciéndome compañía. Entonces empecé a trabajar. Encontré de todo allí dentro: mi primer regalo de reyes, la primera sonrisa de un bebé, un hada azul, una foto de dos, un peluche con un corazón, sonidos de delfines, una playa, un libro de cuentos, un sofá a oscuras, una mesa redonda, una piscina, un bosque, un puente, un cuadro, un cabezal de una cama, fotos de mucha gente junta, un beso, mil abrazos, mil palabras... veinte mil recuerdos felices... otros tantos amargos... una ventana mirando a la noche.

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Disfruté con cada recuerdo, con cada canción, con cada lugar. Me ví paseando por un camino lleno de árboles y pensé: "Esto ya lo he vivido"; Me vi en una playa y pensé: "Esto aún no lo he disfrutado"; Me imaginé haciendo cosas que nunca había hecho y pensé: "Estos son mis deseos, los que tengo que cumplir". Y pensando y ordenando terminé de colocar todo en su sitio y al salir del armario arranqué la puerta y la dejé al lado y sonreí porque en todo ese tiempo había aprendido de cosas que había visto y organizado mis deseos. Sonreí porque los recuerdos que más me gustaban se veían a simple vista desde fuera del armario y porque pensé que era el momento de salir y cumplir todos esos deseos que se habían quedado metidos en cajas. Pero los recuerdos malos estarían allí para guiarme y para sentir que hay cosas que no se pueden arreglar ni cambiar, pero que de todo mal recuerdo había ganado un pensamiento positivo. Entonces, cuando salí, empezó a nevar y pensé en tí y en que nunca habíamos visto la nieve juntos. Entonces le grité al cielo, al mar, a los delfines y el libro de cuentos se abrió por una página que recordaba: "Y la princesa se enfundó unos zapatos de metal y se marchó para recuperar aquello que había perdido". Entonces supe lo que tenía que hacer y salí de allí más felíz de lo que había sido en mi vida.

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Porque aunque uno no sabe nunca lo que se va a encontrar por el camino, la decisión de salir a luchar por la vida de uno mismo y por sus sueños fué la decisión más importante que había tomado hacía mucho tiempo.

martes 31 de marzo de 2009

Dedicatoria... Por las personas anónimas

Llevo una temporada mal en cuerpo y alma. La gente de mi alrededor lo sabe, alguna lo intuye... otras sencillamente lo ignorarán para siempre. No es un caso perdido, pero es una etapa difícil de superar. Esas fuerzas de juventud que ahora me faltan, noto como poco a poco las voy visualizando, cerquita de mi persona. Y hoy quiero dedicarle el post del blog a varias personas que me están ayudando... Algunas son perfectamente conscientes de lo que están haciendo y de por qué lo hacen... Otras, sencillamente, son personas maravillosas:

El otro día una persona que no significaba nada para mí (sólo un compañero de clase) me hizo reír a carcajada limpia, hasta que me saltaron las lágrimas y no las confundí con dolor, eran de alegría, de júbilo, sentí que por un momento respiraba de verdad. Me vió coger el teléfono, me oyó hablar, y desde que lo colgué y él vió mi cara no paró de hacerme reír. No me dió opción. Luchó contra todo lo que sentía y, sin importar nada más que ese momento, se centró en mi persona y no dejó que en ningún momento bajase la sonrisa de mis labios. Y a última hora de la noche volví a sonreír, recordando lo felíz que me había hecho con tan poco...

Nunca lo leerás, pero yo te estaré siempre agradecida...

lunes 9 de marzo de 2009

Un poco de inspiración...


El otro día fuí, en Santiago, a la firma de libros de Laura Gallego. Recibí una pequeña inspiración al hablar con ella. Fué un momento, unas palabras, una par de consejos y en mi camino hacia la ilusión se abrió un sendero de luz tenue, pero presente...

Tenía unas ganas tremendas de escribir. Todas las ideas estaban allí, en mi cabeza, esperando a ser ordenadas y escritas. Pero llegué a casa y las había olvidado todas.

Cuando entré en casa y cerré la puerta me encontré sola en mi habitación. Fue cuando dejé salir todo lo que tenía dentro y me di cuenta de que aún tenía que sacar otras ideas de mi cabeza antes que ponerme a escribir. Fue cuando llegó el momento de ponerme a pensar cuando ya no tenía sitio para nada más. El aire estaba lleno de mis pensamientos y ninguno era bonito, ninguna idea bella. Sólo tristeza.

Quizás cuando logre poner en orden todo lo que tengo sea cuando pueda recuperar ese momento de inspiración y retomar una camino claro, en este recorrido de oscuridad que no me está sirviendo más que para anular mi mente.

Me siento fuerte para seguir. Olvidaré lo malo y recuperaré todo lo que quiero, hasta la ilusión...


sábado 21 de febrero de 2009

Lo que hace la infancia...

El otro día hice un descubrimiento asombroso. No le interesaba a nadie saberlo. Ni siquiera a las personas a quien pensé que podrían darle una interpretación real.

Siempre he admitido que de pequeña me daban miedo las marionetas. Era algo que me erizaba los pelos de la piel, que me incitaba a echarme hacia atrás y a alejarme lo antes posible, cuando las veía por la televisión. Sin embargo, al llegar a la puerta del salón miraba al pasillo, oscuro, que tenía a mis espaldas y el sentimiento de escapar se convertía en una claustrofobia que me paralizaba de pies a cabeza. Era el momento en el que decidía asomarme al salón y ver la tele desde lejos. Luego me iba acercando poco a poco, forzándome a que ese miedo cediera... y empezó a convertirse en admiración. Porque las marionetas que veía son las que me gustaría saber hacer ahora.

Me apasiona Jim Henson. Es superior a mí. Adoro Los Teleñecos, Cristal Oscuro, Dentro del Laberinto, El Cuentacuentos, los Fraggle Rock, y seguiría diciendo más series, porque también me encantaban Los Aurones, de quien casi nadie de mi generación se acuerda. Pero hay escenas que me marcaron puntualmente toda mi vida, y sigo sin entender la razón.

Una marioneta sin cara, hecha de madera pulida, que pintaba un cuadro con unos colores vivos, al son de una música siniestra...

Un Aurón que caía en una charca y al ahogarse se convertía en un ser repugnante...

Y la última la he encontrado el otro día... Aunque sólo recuerdo las últimas escenas del capítulo...

¿Qué ví yo de pequeña que me atormentara tanto?

¿Y por qué ahora me fascinan las marionetas? Debía ser masoquista de aquella... jejeje

sábado 14 de febrero de 2009

Día Feliz...

Te he visto en la noche,

mirando hacia el cielo oscuro,

al otro lado, donde no podía sentirte.

Me he dormido sobre la arena,

junto al arrullo del mar,

al otro lado, donde no podía oírte.

Se ha despertado la tormenta,

pero yo seguía durmiendo,

y cuando desperté, te encontré a mi lado.

 

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Te quiero!!

sábado 3 de enero de 2009

Al otro lado de la orilla...

Hay un monstruo que me espera al otro lado de la orilla, donde la marea parece tranquila, pero la oscuridad encoge el corazón más valiente. Paseo incesante, con mis pies rozando las aguas. Miro hacia tierra, donde alguien grita mi nombre. Al otro lado se cierra el cielo y un rayo ilumina una silueta negra, encrespada, en el horizonte. Ella me llama con más fuerza...

A un lado la vida, al otro la oscuridad... pero ella me llama con más fuerza. Y yo paseo, y seguiré paseando por la orilla, incesante, hasta que esa silueta se aleje y pueda entrar en el agua sin miedo a que venga a por mí.

Quizás algún día yo misma vaya a su encuentro. 

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domingo 21 de diciembre de 2008

Felíz Navidad!

Recuerdo aquellos años en los que la Navidad era mágica. Creía con toda mi alma las historias que me contaban. Con el tiempo fui entendiendo cómo los mitos se iban convirtiendo en detalles especiales que me hicieron crecer convencida de que aquellos días no eran si no en los que el ser humano intenta condensar alegrías y tristezas, olvidándose un poco de la rutina, dejando enterrado el pasado y haciendo florecer el futuro. Ese brillo en mis ojos las noches de Navidad jamás se apagó y hasta el día de hoy tengo fé en que los sueños que pido antes de acostarme puedan realizarse si me esfuerzo en lo que hago, si pongo la ilusión necesaria para hacer florecer mi vida y si me vuelco el las personas en las que confío y quiero.

La Navidad más bonita que recuerdo fue la vez que me regalaron un castillo de juguete con luces que los Reyes Magos montaron y encendieron en la habitación. Me levanté en mitad de la noche y lo descubrí... Recuerdo aquella luz como magia, y aquella ilusión en el corazón. Salí a la ventana y en el cielo todas las estrellas brillaban con fuerza y deseé que la noche siguiera así de bonita para que a todos los niños les llevasen regalos como los míos. Sólo tenía cinco añitos.

Ahora la Navidad más especial que recuerdo fue cuando abrí aquella puerta vieja que aún permanecía entreabierta. Me adentré en ella y todavía había nieve dentro. Y una luz esperándome al otro lado. Aún la sigo todas la Navidades para que me dirija a ese mundo especial que quiero construir al lado de todas las personas que quieran venir conmigo. Por eso todos los años aún tengo el brillo de esa luz en los ojos. Por eso sigo mirando al cielo y por eso sigo aquella estrella en la que quiero creer más que en cualquier otra cosa en el mundo. Porque ella es mi felicidad y mi esperanza. Por que alguien me hizo verla...

¿Tienes una luz tú también a quien seguir?...

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Porque me gustaría seguirla contigo...

FELIZ NAVIDAD!!!

lunes 8 de diciembre de 2008

Soñando con las puertas del infierno...

...

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domingo 7 de diciembre de 2008

Un premio...!!

Hace algun tiempo recibí este premio (que es el primero que me dan) y me puse contentísima. Ahora se lo doy yo a mis blogs más visitados. :)
Premio: La Colmena


Mara: Eres una pedazo de artista y me siento afortunada de que me hayas dado este premio tan bonito. Un beso enorme!




El PREMIO LA COLMENA, es simbolo de laboriosidad, union y comunidad, y las reglas de este PREMIO son las siguientes:

1.- Poner el link de la persona que te abrazó con este premio, es como devolver el abrazo y nos demuestra el cariño que vamos cosechando día a día.

2.- Abrazar a diez blogueros que leas habitualmente que conozcas en persona o que hayas descubierto, por supuesto, tendrás que notificarlos que les has dado un abrazo virtual y poner su nombre con el link de su blog en la nominación.


Y aquí mis nominados:


3ster- EstarseQuieta: Unos dibujos delicados...

Bett- Caprichitos ilustrados: El mejor collage del mundo mundial!!!

Manuel- El mar de Eco: Nunca vi tantos sentimientos mezclados hechos a lápiz...

John- Entre lápices y pinceles: Sencillamente único...

Juanje- Cachirulos de papel: Porque todo lo que haces lo haces con cariño...

Luciana- Luciana Feito Ilustración: Lindo...

Paula- Misspink: La mujer más entregada y dedicada a sacar sonrisas...

Mónica- Ilustraciones infantiles: Por dibujar con tanta ternura...

Rosana- En colores: Me compraría toda su tienda!!

Yelena- Soñando despierta: Por ser como es... y por echarme de menos ;)

lunes 1 de diciembre de 2008

Buscando un poco de tranquilidad...

Llevo más de un mes intentando crear algo... lo que sea. Bocetos que nunca llegan a ser nada más que garabatos en la libreta, apuntes que jamás llegan a hacerse relato, ideas de imágenes que inundan mi cabeza antes de dormirme, las estrellas allá arriba parecen intactas en el cielo: "per si muove..."

No encuentro tiempo para pensar, ni si quiera para hacer algo productivo. Estoy metida en un proyecto del que no acabo de estar contenta todavía. Quisiera poder hacer muchas cosas, pero estoy limitada. Este curso esta siendo muy duro y me mantiene ocupada demasiado tiempo.

Por un lado agradezco la ocupación. No tengo tiempo para pensar en lo malo tampoco. Sólo descanso cuando me agazapo entre las sábanas, cierro los ojos e intento no pensar en nada... No quiero tener pesadillas. Sin embargo ellas me aguardan todo el día. esperando el momento de atraparme,.. "Las pesadillas solo ocurren por la noche... Los monstruos acechan por el día..."

Hoy tengo una idea rondando por mi cabeza... Un dibujo, un relato corto, pero sé que no voy a tener tiempo de plasmarlo en papel.

Mi cuerpo hoy esta extraño... no sé qué puede pasarle. Hoy hizo frío por la noche. Y he vuelto a soñar con lo que no quiero soñar... "Pero siempre aguardas a la noche para aparecer..."

Hoy te tengo conmigo, como una sombra que me persigue, que me hace tener miedo, pero estoy preparada para cuando quieras volver...

Mientras tanto deseo con toda mi alma que te marches de mi vida, y así pueda descansar de ti... Así quizás pueda volver a escribir, a dibujar, a cantar... y tal vez a reir...

Seguiré buscando un poco de tranquilidad...

viernes 26 de septiembre de 2008

Y no consigo volver a dormirme...

Me muero de frío.

Un escalofrío recorre mi espalda.

Un rayo en la noche me despierta y no consigo volver a dormirme.

Mis ojos no deben volver a cerrarse...

 

Aguantan una luz artificial, desveladora, inquietante...

LLoran de impotencia hasta quedarse secos, y no consigo volver a dormirme.

Mi mirada se pierde en un punto infinito.

Mis ojos no deben volver a cerrarse...

 

Un sentimiento de angustia se apodera de mi.

Siento un fantasma en mi interior, un dolor insufrible,

de mi corazón hasta mis pupilas.

Mis ojos no deben volver a cerrarse...

 

Tiembla mi cuerpo, grita mi alma.

Mi mente revive aquellos recuerdos.

Mi mirada se detiene, ojalá para siempre.

Mis fuerzas no son suficientes para esperar a la muerte.

Mis ojos no deben volver a cerrarse...

 

Vuelve a mi, luz cegadora, no me dejes seguir viendo

aquella espantosa escena a los pies de la puerta del infierno.

Vuelve la calma, el silencio me invade, y mi cuerpo se agota.

Mis ojos no deben volver a cerrarse...

 

Y no consigo volver a dormirme.

sábado 30 de agosto de 2008

Entonces las cosas empezaron a cambiar... (Vecinos)

Empezaban a pasar más tiempo en casa de Juan, solos o con sus amigos, mientras que Alba a veces casi ni pisaba su casa. Cada vez que entraba ella en casa de Juan sin avisar él se sobresaltaba, a veces por falta de intimidad, a veces porque estaba ocupado trabajando. Ella siempre le llevaba algún detalle cada vez que entraba, pero aquellos días Juan ni miraba para ellos. La mitad de las veces Alba se sentía ignorada por Juan y volvía a recoger su casa por el resto de los días que casi ni la había atendido. A veces él se disculpaba y le pedía que no fuera a su casa cenar, o bien porque estaba apurado, o bien porque necesitaba descansar. Pero a la mañana siguiente se escabullía e iba a pasar algún ratito con ella, antes de que amaneciera…

Un día se le ocurrió la idea de invitarle a pasar un fin de semana con ella a una casita rural, lejos del trabajo, donde Juan pudiera relajarse y pudieran pasar un tiempo a solas. Le preparó una cena estupenda y le invitó a cenar a su casa. Juan se veía muy feliz cenando y, cuando por fin le iba a dar la sorpresa él le dijo: “Me voy el fin de semana con unos amigos para relajarme un poco… Qué ganas tenía de irme unos díitas con ellos… Por cierto, ¿qué era eso que me ibas a contar?” La expresión de ella se entristeció, pero hizo a mago de alegría. “Estupendo. Porque había decidido irme con una amiga que hacía tiempo que no veía… “le contestó. “Eso me parece fenomenal… Espero que para otra vez podamos ir tu y yo… ¿qué te parece?” “Juan, sabes que mi trabajo no me permite muchos permisos, pero algo podré hacer” mintió ella. Aquella noche Juan se revolvió en cama y Alba decidió, por primera vez en todo aquel tiempo, dejarlo solo a dormir en su casa y ella volver a la suya. Aquella noche Alba lloró dentro de su cama, sola…

Varios meses siguieron a aquella situación en la que Juan se veía cada vez más distante de Alba. A penas se veían al volver del trabajo, y a veces ni tenía (ni necesitaban) compartir tiempo juntos. Alba se sentía cansada y Juan no paraba quieto en casa ni un segundo. A ella entonces le llegó en momento de pensar que quizás era el momento de darle un cambio a sus vidas… Se acercó a Juan y le besó. “¿Y si nos comprásemos una casa más grande en otro sitio? Sabes que últimamente no me va bien en la empresa y quizá me puedan dar trabajo en el colegio…” Pero, a diferencia de la felicidad que esperaba encontrar en sus ojos, él se mostró sorprendido y contrariado. Y empezaron a razonar entre los dos que eso no podía ser, que por qué aquel repentino cambio, y más cuestiones que al final acabaron en discusión. Alba empezó a pensar que Juan ya no quería vivir con ella y que quizás debería tomar una distancia durante algún tiempo hasta que se le pasara…

Pero aquello no arregló nada. No eran felices, y a quien más se le notaba era a Juan. Veía a Alba muy triste y no sabía qué hacer para consolarla. La notaba extraña y raramente afectada por algo que él ignoraba saber. “¿Habrá dejado de quererme?” se llegó a preguntar. Tenía mucho trabajo que hacer y se sentía prisionero en su casa, a veces, por quedarse con Alba. La vida que tan rápidamente había empezado a fluir tan maravillosamente se estaba convirtiendo en un círculo del que no podía salir. Y lo peor de todo es que la seguí viendo a ella triste, y eso le ponía a él más triste… La veía cambiada. Antes parecían tener más cosas en común. Parecían estar más de acuerdo, pero ahora sus vidas divergían y casi tenía la sensación de que no se escuchaban mutuamente, pero porque tampoco había mucho que contar.

Un tiempo después Juan volvió a irse a pasar unos días con sus amigos y cuando se lo dijo a Alba ésta se enfadó, pero él se lo tomó a pecho y le echó en cara que ella no podía impedirle que se fuera a ningún lado… Cogió las maletas y Alba cerró la puerta de su casa…

Cuando volvió a visitarla para contarle que venía renovado de las vacaciones tan fantásticas que había pasado, para contarle que ya sabía lo que quería hacer con su vida, para explicarle por qué había estado tan frío y que la amaba más que a nada en el mundo, Alba ya no le estaba esperando en la puerta. Aquella puerta que había estado abierta incondicionalmente ahora tenía pasada la llave. La ventana de la cocina estaba medio cerrada y no se oía a nadie dentro. Juan se fijó en que las plantas estaban mustias, y que a la mitad de las flores se le habían caído los pétalos, formando un suelo a tonos anaranjados y bermellón… Juan se pensó que Alba también se habría ido de vacaciones, o que sencillamente le hacía el vacío para hacerle sentirse culpable, pero la realidad era otra muy distinta…

Aquella puerta se abrió un día de tanto que Juan la forzó mientras llamaba a Alba y cuando cruzó el umbral la casa que había estado tan bien ciudad y decorada ahora estaba vacía y sin vida. Sin plantas, ni música, ni color… Una carta en el buzón de la puerta había caído detrás de él y éste la leyó son pensar si quiera lo que era… A Alba le había ofrecido un trabajo nuevo en alguna parte, y explicaba que hacía tiempo que había querido decírselo, pero que nunca era buen momento… Lo había aceptado y se había ido antes de poder consultarle… “Pensé que querrías venirte conmigo, pero después de lo que hablamos me dejaste muy clara tu respuesta… No soy capaz de hacerte feliz… Hace tiempo que no consigo sacarte una sonrisa… Espero que puedas ser feliz con tu vida y que encuentres a alguien que consiga sacar lo mejor de ti… Besos, Alba. PD: Cuida del jardín…”

Pero aquel jardín se había marchitado ya… Y Alba ya nunca más volvería a ser su vecina…